Matias Fernando Fazzolari

Trail Runner, Redactor, Fotógrafo, Programador y sigue la lista

Lo mas loco que puedo decir, es que hasta mediados del 2012, pensaba que no había nada más estúpido que correr. Después de un susto digestivo, caminando como indicó el médico por un parque lleno de gente corriendo, le di la primera oportunidad a correr. Fueron los 30 metros mas terribles que recuerde. Y así arranca todo.

Para diciembre de 2012 habiendo bajado de 105 a… ponele 90 y poco, dando ya una vuelta entera a la Reserva Ecológica de Costanera Sur (casi 8km) y animado por el primer amigo corredor groso que conocí, Oscar, me anoté en un 10K de calle y todo terminó de cerrar. Me gustaba correr.

Se llama correr, running es de careta.

Algo faltaba. Correr me gustaba, pero algo faltaba. En Abril de 2013 viajé a San Martín de Los Andes, mi ciudad perfecta. Buscando actividades, trekking principalmente, me crucé con la página de Patagonia Run, los locos estos corrían en senderos de montaña y bosque. Los inconscientes estos corrían distancias de ¡100Kms! Me anoté en los 10kms, la distancia menor. Total… ya estaba ahí.

La primera subida, larguísima y empinada, cruzar un rio de agua helada, ese momento mágico en el que estaba en un bosque, giramos y de repente estabamos corriendo por una pradera entre caballos; entrar a un sendero y aparecer en el centro la ciudad para llegar a la plaza y rodeado de gente cruzar el arco de llegada.

Eso que faltaba, estaba ahí, en los senderos, en la montaña. En el trail running. En esa hora y media, la vida fue perfecta. Ya no se trataba de correr para bajar de peso y ver si alguna chica me daba bola o para juntar medallitas en las calles de Palermo y Puerto Madero. Ahora se trataba de explorar y conocer nuevos lugares.

Y pucha si he recorrido, viajando con amigos: Sol, Ale, Gabe, Lu; y que he conocido gente en el camino: Andy, Hernan, Carolina. Porque al final, se trata de eso.

Se trata de viajar, de correr.

Se trata de vivir.

 

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